¿Por qué las inmobiliarias tradicionales odian los remates judiciales?
Equipo Alafija

Pregúntale a cualquier agente inmobiliario en Colombia qué opina de los remates judiciales. La respuesta será alguna variación de: "Eso es muy riesgoso", "Mejor no se meta en eso", "Le va a salir más caro". Y te redirigirá a su portafolio de inmuebles listados.
No es que los agentes sean malas personas. Es que los remates judiciales representan una amenaza directa a su modelo de negocio. Y las amenazas se combaten con desinformación.
El modelo de la inmobiliaria tradicional
Así funciona el negocio inmobiliario tradicional en Colombia:
- El vendedor paga comisión: 3% del valor de venta
- El comprador paga comisión: 3% del valor de compra (en muchos casos)
- Total de comisiones en una transacción: hasta 6% del valor del inmueble
En un apartamento de $400 millones, eso son $24 millones que se van en intermediación. Sin contar gastos notariales y de registro que existen en cualquier transacción.
El agente inmobiliario gana cuando conecta comprador con vendedor. Su valor agregado es la intermediación: encontrar compradores, mostrar el inmueble, negociar condiciones, acompañar la escrituración.
En remates judiciales: cero comisión
En un remate judicial no hay intermediario. El juez es quien vende. El comprador oferta directamente en audiencia pública. No hay agente inmobiliario en la ecuación. No hay comisión de venta. No hay comisión de compra.
El mismo apartamento de $400 millones, si llega a remate con base del 70% del avalúo ($280 millones), se compra sin pagar un peso de comisión. El ahorro combinado (descuento + cero comisión) puede superar el 35-40% respecto a comprarlo en el mercado tradicional.
Para una inmobiliaria, eso es un cliente perdido dos veces: ni la comisión del lado comprador, ni la del lado vendedor.
La asimetría de información como barrera
Históricamente, las inmobiliarias se beneficiaron de que los remates judiciales eran inaccesibles para el ciudadano promedio. Las barreras eran reales:
- Lenguaje jurídico: Los edictos están escritos en jerga legal inentendible para un no-abogado
- Dispersión de información: Cada juzgado publica sus propios edictos, no hay un portal centralizado oficial
- Conocimiento procesal: Entender cómo funciona un proceso ejecutivo requiere formación
- Mitos y miedo: "Le van a estafar", "Se queda sin plata", "Eso es para abogados"
Esta asimetría mantenía a los remates como un nicho para abogados e inversionistas sofisticados. El resto del mercado compraba inmuebles a precio completo, pagando comisiones, sin saber que existía una alternativa legal con descuentos del 30-50%.
Las inmobiliarias no promueven lo que no pueden monetizar
No verás a una inmobiliaria recomendando remates judiciales a sus clientes. La razón es puramente económica:
- No ganan comisión: No hay venta privada que intermediar
- No controlan el inventario: Los bienes en remate los controla el juzgado
- No pueden filtrar compradores: Cualquiera puede participar si consigna el depósito
- No pueden negociar precio: La puja es pública y transparente
- No hay exclusividad: No pueden "listar" un bien en remate como propio
El modelo de la inmobiliaria requiere control sobre la información y la transacción. En un remate judicial, no tienen control sobre nada.
Los argumentos que usan para disuadirte
Cuando un agente inmobiliario te dice que los remates son "peligrosos", generalmente usa estos argumentos:
"Puede estar ocupado" — Cierto, pero la ley te protege con proceso de entrega. Y muchos inmuebles en remate están desocupados. "Tiene deudas ocultas" — Parcialmente cierto: deudas de administración y predial se heredan. Pero son verificables antes de ofertar. "No puedes ver el inmueble" — Cierto en la mayoría de casos. Pero el informe de secuestro describe el estado. "El proceso es lento" — Relativo. Desde adjudicación hasta registro: 2-4 meses. Comparable a una compraventa con crédito hipotecario. "Es para expertos" — Era cierto cuando la información era inaccesible. Hoy, con datos consolidados, cualquier persona informada puede participar.Ninguno de estos argumentos es mentira total. Pero todos son exagerados estratégicamente para empujarte de vuelta al mercado intermediado donde ellos cobran.
Lo que las inmobiliarias no te dicen
- Que un inmueble en remate, una vez adjudicado y registrado, tiene exactamente la misma validez legal que cualquier inmueble comprado por escritura pública
- Que la sentencia de adjudicación es título traslaticio de dominio pleno
- Que al registrarla en la Oficina de Instrumentos Públicos, el inmueble queda limpio de gravámenes anteriores (excepto obligaciones propter rem como administración y predial)
- Que miles de colombianos compran exitosamente en remate cada año
La democratización de la información como disrupción
Lo que realmente amenaza al modelo inmobiliario tradicional no es que existan los remates — existen desde siempre. Es que la información se está democratizando.
Cuando un comprador puede:
- Ver todos los remates disponibles en su zona de interés
- Entender los precios base sin leer jerga jurídica
- Comparar con valores comerciales del sector
- Evaluar riesgos con datos concretos
... ya no necesita un intermediario que le cobre el 3% por "encontrarle" una opción.
Alafija existe precisamente para eliminar esa barrera de información. No intermediamos la compra (eso lo haces tú directamente con el juzgado), pero sí te damos la visibilidad que antes solo tenían abogados especializados.
Las inmobiliarias que sí se adaptan
No todas las inmobiliarias ignoran los remates. Algunas se están reinventando:
- Ofrecen asesoría legal para participar en remates (cobrando por servicio, no por comisión)
- Acompañan el proceso post-adjudicación (desembargo, registro, entrega)
- Se especializan en due diligence de bienes en remate
Estas inmobiliarias entendieron que el valor no está en intermediar la transacción sino en aportar conocimiento especializado. Y cobran por ese conocimiento, no por conectar comprador con vendedor.
Conclusión práctica
Las inmobiliarias tradicionales no "odian" los remates por altruismo protector — los ignoran porque no pueden monetizarlos con su modelo actual. Eso no significa que los remates sean perfectos ni que no tengan riesgos reales. Pero sí significa que cuando un agente inmobiliario te desaconseja un remate, tienes que preguntarte si está protegiendo tus intereses o los suyos. La información hoy es accesible. La decisión es tuya.

